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lunes, 12 de noviembre de 2012

El poeta-mendigo y la basura en Córdoba





En el caso de Ramiro Pros, su concepción estética  “absurda” de la vida cotidiana repercute en su construcción de la figura del "ciruja" como un digno observador y representante de la poesía.
La basura, para él, es un compendio de desechos que no posee el poeta-mendigo quien le canta, y por eso piensa desaprenderse de su “talonario” (el nombre de su libro) para integrarse a ella.
Para el yo lírico, el escritor debe hacerse carne con esa mugre, que es desperdicio de las vidas que van dejando los demás, para captar allí el fuego interno de las palabras que serán “indigestas  o no serán nada, cruel mamarracho”. Y de allí emergerán “los niños que verán miel en ella y los titanes que serán de la basura” (Pros, 2009: 19).
Sólo los niños, por su simpleza y los titanes, por su grandeza, saben  reconocer el valor de la basura, que se alimenta como la poesía de lo que otros consideran tan banal o fútil que arrojan después de sacarle un provecho "útil" para su vida burguesa.  Desconocen que la basura tiene, sin embargo, el poder de resumirnos pues sólo seremos desechos algún día: "Cómo nos reciclarán/ los cirujas del mañana/ traigan pronto a una escribana/ que quiero ser reducido/ a lo que pude haber sido/ un carozo de banana" (Pros, 2009: 21).
"Pobreza" y "Poesía" son tópicos que ya han sido relacionados por otros autores. Pensando en esto es que Breton dejó dicho en el Primer manifiesto del surrealismo: "La literatura es uno de los más tristes caminos que llevan a todas partes"(V. Bretón,1924 : s/d). Esta dimensión de pobreza de la poesía –o de miseria, como la vio Breton– tiene que ver con una fisura o, quizá, con una verdadera fractura entre el mundo de todos los días, "real" y el mundo de la poesía, y del arte en general, fatalmente escindido de la vida cotidiana del hombre común y corriente por una sociedad, y en una sociedad, que tiene puestos sus ojos en los objetos de consumo y sus promesas de satisfacción inmediata mucho más que en las sutilezas de la palabra al servicio del espíritu, y que, en consecuencia, ha decidido enfocar sus "mas altas" aspiraciones en “otra cosa”, idea que Pros resume en su poema “desde lejos la basura,/ se parece a la cultura” (Pros, 2009:21).
El poeta -mendigo tiene la capacidad de ser como los niños y los titanes y descubrir la esencia de cada desecho que se acumula en cada esquina como un testigo de la fugacidad de la vida que finalmente se renueva hasta convertirse en un despojo de lo que alguna vez fue. Por eso la verdad de la vida está en el seno de la basura y hay que "cirujear" para encontrarla: "A ver basura que quiero respuestas/ clavadas al alma por tus ballestas./ A ver poeta, tirate en el tacho" ( Pros, 2009:18)
Para Pros, la poesía es un dios hambriento (como un ciruja) que se devora todo por las calles. Para Vega, la “contemplación” inevitable de los demás se convierte  para el indigente, o para cualquier individuo marginal, pero en el fondo más social que cualquier otro, en motivo para construir (o escribir) la historia de todos los días. De acuerdo con lo señalado, un indigente o cualquier otro sujeto de estos que resultan en gran medida “otros” desde su propia sociedad, vienen a ser los grandes lectores de ese entorno en el cual se hacen y deshacen cada día. Ser flaneur, ser espectador de lo cotidiano, es converger en conocedores “gráficos” del desarrollo social. Moverse por carreteras y por esquinas, como los lugares más frecuentes de su desplazamiento, los hace mirar, ver, observar, contemplar y fisgar lo que otros no ven (Vega, 2007:13).
Por eso su construcción de “poeta-mendigo” tiene la capacidad de captar lo que otros no, de manera que el imaginario de la pobreza es un atributo de la poesía: "Licencia de mala leche/ contra todo en este mundo/ no sólo soy vagabundo/ soy doctor honoris causa/en ponerle al día pausa/ para tildarlo de inmundo" (Pros, 2009:20)
BRETÓN. André. (1924) Manifiesto surrealista. Disponible en http://www.isabelmonzon.com.ar/breton.htm
PROS, Ramiro (2009)  El Talonario. Editorial Don Pezuña. Córdoba.
VEGA. Oscardo, Gerardo Alvarado. (2007) “El flaneur: una mirada desde los peor” en Filosofía y Lingüística, número XXXIII. Pp. 10 a 19.


jueves, 6 de septiembre de 2012

El oficio del poeta es una tarea que cumple la gente: Por Matías Barnes




Este es un escrito peronista sobre tres poetas peronistas. 
El mundo de los poetas no es raro. Cada poeta ocupa el lugar que quiere y el que no ocupa el lugar que quiere sabe desde dónde tiene que empezar la disputa para llegar a ese lugar. No existen casualidades. A la poesía le falta lo que le sobra al fútbol: tribuna. En Córdoba, editores, poetas, lectores han creado un hábito sectario de difundir entre pocos las producciones del campo po- ético local. Creen que la poesía es un bien sagrado que se debe proteger. Que no tiene que bajar mucha línea. Que debe ser un espacio donde solo una porción mínima del componente social pueda convivir, acceder al  bien de consumo de la forma adecuada. A veces piensan que es preciso vender para pocos pero instruidos consumidores de la clase media, o leer para veinte personas en una presentación y, qué mejor, si son escritores ilustrados de la academia los que van a comprar el broli porque saben decodificar el canon.
Córdoba, Argentina. Peronista.
El peronismo es todo. El todo es mayor que la suma de las partes. El peronismo –como sistema que comprende un todo- determina cómo se explican las partes. Nunca puede pensarse la poesía en sí como un fenómeno social aislado, menos si ésta es poesía peronista. El peronismo está compuesto de manifestaciones y relaciones “invisibles”, simbólicas; y de relaciones y manifestaciones materiales, prácticas concretas. Las prácticas materiales son las tareas que forman parte del desarrollo de la estructura de la vida diaria (“trabajo para vivir/casa para volver/ familia para poblar la patria”). Las disciplinas culturales (el sostenimiento “invisible/sensitivo” de la “sinfonía del sentimiento”) son las que mantienen el pensar profundo y atento y la alegría continua del pueblo peronista. La poesía es práctica y pensamiento El trabajo intelectual en los poetas peronistas no se se- para del trabajo manual. Siempre en el peronismo se suda.

La poesía peronista ¿práctica política?
 “Se juega como se vive”. Si se juega en el campo de la poesía popular se escribe como peronista. No hay otra regla más clara que esa. Es el código común. El que lo rompe, sale del plato. El peronismo está lleno de máximas pero todas parten del mismo suelo: el peronismo es esencialmente popular. La distinción es oligárquica. La distinción no es práctica peronista. Ningún Peronista debe sentirse más delo quees, ni menos delo que debe ser. Cuando un Peronista comienza a sentirse más delo quees,empieza a convertirse en oligarca. Cuando un poeta peronista comienza a sentirse más de lo que es, comienza a escribir para los nenes que van aver performances al España Córdoba. Escribir desde el peronismo exige tomar posición política. Políticamente incorrecta para el desnutrido círculo de niños mimados consumidores de la poesía local.

Los poetas peronistas no son más de lo que son.
Un poeta peronista escribe desde la tierra. Un poema peronista habla de la vida cotidiana. Un poema peronista habla del hacer cotidiano de los modos de vida del pueblo. El Peronismo es la representación de las mayorías. Y la cultura peronista es la representación de ese hacer de la vida diaria de las mayorías. Un poema peronista debe hablar de todo lo que le pase al pueblo. El campo peronista no tiene límite, pero lo que nunca puede hacer un poema peronista es prescindir de las voces del pueblo.

Qué hace una práctica de pocos hablando de un terreno de muchos.
 Evita Venció. El poeta peronista es el hijo de Eva. Está para velar por los intereses del pueblo, está para advertir (no de visionario, sí de observador, sí de escribir por propia experiencia) cómo vive el pueblo, para observar lo que sustenta el espíritu de la vida diaria. Las miserias, las alegrías, los soles y las noches de soledad de los hombres del pueblo. Un hombre común padeciendo el graficar de la lucha por la liberación,  resistiendo con alegría. Debe poder contar cómo vivió el pueblo y cómo deberá vivir. No puede vivir complaciendo a peque-ños burgueses enamorados de la lectura universitaria. El poeta peronista encuentra la razón de vivir en el canto de la esperanza de un pueblo, que es peronista. Debe permanecer alerta a las historiaschicas, a los pequeños relatos, y a la vez debe saber leer los tiempos de los trayectos presentes sobre los cuales persiste la existencia de la masa; debe mantenerse en contacto cercano con las razones de la esperanza del pueblo.“Noc antan/ los que nunca/ conocieron la esperanza”, escribió Francisco Urondo.

Poesía para no dormir,  peronismo para soñar.
Tres poetas locales que escriben para el universo popular. En una ciudad llena de culiados parecería que no es difícil encontrar poetas populares. Eso no es cierto. Existen problemas: pocos poetas para tantas necesidades, la principal: cuestionar la realidad. Hay circunstancias básicas para entender algunas cuestiones: ninguno de los culiados que escribe poesía en Córdoba vive de ella. Es el resultado del tiempo libre. Pero ese no es el único problema, además faltan huevos. Huevos para rodar la maquinaría del sueño popular. Los culiados que escriben poesía popular se la pasan viendo cómo subsistir. Esto los hace pueblo, los pone en relación con el pueblo.
Aunque no les dé de comer y no profesionalice el oficio, esto los llena de anhelos populares sobre un mejor destino colectivo.
¿Los tres mosqueteros?

No estamos  por tocar la lona. No contamos solo con tres poetas del campo popular. Eso sí, acá van solo estos tres, nada más que por cuestión de recorte: Lucas Tejerina, Juan Manuel Stahli y Marcio Olmedo Villalobo.
 ¿Casualidad?: los tres defienden ideas políticas ocupando los espacios públicos en días de manifestaciones populares.
Lucas Tejerina.
Un hombre de más de treinta años al que le gusta andar en bicicleta. Kirchnerista amante de Cristina.  Lucas Tejerina vive de la venta de Boomerangs. Tiene un puesto en el Paseo de las Artes. Así de exótico, así de poco común. Es un animal de la poesía resplandeciente como el fuego. Le gusta viajar mucho buscando cosas. En su último viaje mal no le fue, encontró mujer. Vive en los caminos de la felicidad por momentosyeso noes poca cosa. En alguna ocasión escribió: “Toda esperanza es una forma de destrucción”. Por estos días escribe poco porque la tristeza no es algo que le abunde y la esperanza no ha destruido el sueño kirchnerista. Es cuartetero enfermo de La Mona y de Chébere. Fanático de Maradona. Hincha de Alberdi y de Belgrano. Quisiera que recuerden sus  sus poemas como él recuerda los de César Vallejo, porque le han servido de algo a la gente. Él no sabe que ya ha alcanzado ese privilegio de multiplicarse en los lectores  de la poesía local de Córdoba. Ellos pueden recordar muchos de sus poemas porque ha escrito versos que cambian la forma diaria de ver la profundidad de las cosas. Editorial La Creciente le publicó Automotrices (2005). Se autopublicó Provincia tristeza (2002), Escritos cuarteteros (2006), Árbol de nísperos (2007) y Campo (2008). En 2009 Caballo Negro editora le editó Vuelve. Escribe en w w w . v u e l v o a v i v i r - vuelvoacantar.blogspot.com.

Juan Stahli.
El Flaco Juan. Peronista de regreso a Córdoba Capital. Vivió hasta hace una semanas en La Higuera. Ferviente lector de Enrique Angelelli (obispo asesinado en La Rioja por causa de sus luchas sociales durante la última dictadura militar) y oficioso habitante de la vida en el campo. Allí conoció “la furia que da sentirse amenazado por el enemigo, cara a cara. Y ese valor infinito que da sentirse acompañados”. De Angelelli repite “El ansia de liberación de un pueblo no es algo que los poderosos puedan llevarse en una bolsa”. Juan Stahli es uno de los hijos de Urondo. Responde a esa tradición del campo poético, a esa forma de escritura, responde a esa parte del compromiso literario.
Sus versos hablan de las desigualdades y las injusticias, los paisajes poco habituados en el reconocimiento narrativo. El amor del llano. Nacióen Villa Martellien 1982, provincia de Buenos Aires y vive en Córdoba desde el 2000. Se afilió al grupo Pan Comido en 2002. Con ellos ha publicado textos en las antologías: Belleza Obliga (2004), Derrota No (2005) y El Día Más Parecido(2008). Y en las plaquetas colectivas Maquinita de poesía y Poemas como se puedan editar. También publicó la plaqueta Luces a la gente (2009).
Marcio Olmedo Villalobo.

 Negro cordobés de trasla. Es parte de lo que se viene. Marcio es de los nuevos poetas peronistas cordobeses. Tiene la complejidad y la facilidad de escribir como se habla y tocar puntos glaciales de la existencia humana. Tocar temas que no quieren tocarse de la forma que no quieren tocarse. Escribe sobre Talleres, la madre, el padre, los pibes, las mujeres desnudas, la droga, el cuarteto, la Play Station, el Age of Empire, la muerte, el coger como perros.
Cursa Letras en la universidad nacional pero no tiene nada que ver con la media de esa facultad troska.
Este es un escrito sobre el peronismo.

En el peronismo todos los poetas locales no caben.
El 15 de diciembre la editorial provinciana Tinta de Negros presenta una antología de poetas cordobeses. Dieciocho. Antología de Poetas Hombres de Córdoba. Vamos a ver cuántos de ahí tienen pasta popular. Puede haber una hermosa sorpresa para este mezquino mundo nuestro, posmoderno y gorila.

Material ofrecido por E. Planas

lunes, 27 de agosto de 2012

Abriendo el campo: Apuestas y estrategias discursivas en la literatura cordobesa sobre la marginalidad


XVII Jornadas de Literatura (creación y conocimiento) desde la cultura popular

Abriendo el campo: Apuestas y estrategias discursivas en la literatura cordobesa sobre la marginalidad[1]

Maqueta, miniatura de clásico cordobés "Talleres-Belgrano" 


Abriendo el campo…
En sus estudios sobre los fenómenos sociales, Bourdieu aplica un modelo de análisis en el que la sociedad es observada como un conjunto de campos relacionados entre sí y a, la vez, relativamente autónomos. De acuerdo a esta interpretación cada campo se constituye como un espacio de conflicto entre actores enfrentados por los bienes que ofrece ese campo. Las posiciones de los actores se determina por el nivel de capital en juego que hayan adquirido. Los diferentes tipos de capital son: el capital económico, que se encuentra constituido por los recursos monetarios y financieros; el capital social, conformado por los recursos que pueden ser movilizados por los actores en función de la pertenencia a redes sociales y organizaciones; el capital cultural, definido por las disposiciones y hábitos adquiridos en el proceso de socialización y el capital simbólico, formado por las categorías de percepción y juicio que permiten definir y legitimar valores y estilos culturales, morales, artísticos.
Veremos ahora de qué manera la literatura, mediante los textos seleccionados referidos a la marginalidad, puede analizarse desde la noción de “campo” de Bourdieu.


Primer tiempo…
Si pensamos que el fútbol es un campo, según la noción del sociólogo francés, podríamos observar de qué manera está constituido, pensando en los diferentes tipos de capital que entran en juego, con lo cual observaremos que la construcción textual de la desigualdad no queda sólo determinada por el nivel económico sino además por los diferentes factores que  intervienen al correr la pelota.
Vamos a tomar dos obras que se refieren a la problemática de la marginalidad en relación a este deporte: El Zonda de Adolfo Maretto y Devuelvan la pelota de Ángel Sebastián Ramia.
En “El Zonda”, podemos pensar que en la semiósfera social, la posición social del club --su nivel de capital social- se encuentra devaluado por su nivel de capital económico ya que se encuadra en un barrio Alberdi periférico de la Ciudad de Córdoba, carente de servicios fundamentales tales como el agua potable. De la “Av. Colón” para arriba, las cosas cambian y se transforman en lo que los actores –futbolistas- del club llaman “El Alto”, denotando el prestigio que estos habitantes tienen por su mejor capacidad adquisitiva. Como cualquier deporte, las buenas condiciones ambientales son clave para el éxito de los equipos que entrenan, sin embargo no son las únicas circunstancias que definen los resultados en la cancha.
Al interior de El Zonda, también se reproducen las diferencias. En nuestro país, por efectos de la descalificación hacia los migrantes nativos y los afrodescendientes, la tez morena es devaluada en tipos de capital social. El “negro Tuco”, sin embargo, posee destreza “futbolera”, con lo cual compensa su disminuido capital socioeconómico y simbólico, gambeteando en el potrero del barrio y adquiriendo formas de capital social, validados al interior del campo.
Los gringuitos Weber, tienen por su condición racial, mayor nivel de capital social al nivel de la semiósfera social superior “Córdoba-Argentina”, pero no en “El Bajo” de Alberdi donde la descalificación hacia las apariencias ha subvertido su orden hacia los gringos, por lo cual deben ganarse la confianza del Negro Tuco para ingresar al equipo.
Si bien éste último es marginal con respecto a la escala superior geográfica en la que se encuentra, tiene el liderazgo dentro de los códigos barriales por su impronta en el manejo de la pelota, como ya dijimos, lo que le confiere mayor capital simbólico en el lugar donde nace El Zonda para imponer sus códigos de validación social.
Lo que sucede es que el carácter sistemático de la estructura del campo se expresa en que los bienes que se ponen en juego en él no existen sino por la existencia del campo, no hay, por ejemplo, tal cosa como el prestigio o el estatus fuera de una determinada organización social, de un campo en cuestión en el análisis de Bourdieu.
Veamos qué ocurre con los cuentos de Ángel Sebastián Ramia en su libro Devuelvan La Pelota. Muchas de las historias renuevan el mito maradoniano, ¿cómo analizamos este fenómeno a la luz de la teoría de Bourdieu?
Uno de los efectos de las luchas en el interior del campo es la definición de la legitimidad con respecto a las reglas empleadas; los beneficios que el campo otorga se expresan fundamentalmente en forma de capital simbólico, es decir, del reconocimiento por parte de todos los participantes de que los dominantes poseen los bienes que determinan el dominio en el campo.
Así, Maradona adquiere gran capital simbólico y luego distinción social en el campo del fútbol por su destreza deportiva, lo que le permite acceder a mayores niveles de capital económico que posibilitarán mayores niveles de capital simbólico y social, a su vez. Por eso, en los clubes pequeños de barrio, sobre todo, el mito viviente Maradoniano se renueva en la ilusión de cada chico pobre –marginal económicamente- que desea jugar al fútbol.
Pero aunque todas las relaciones sociales se ejerzan en el interior de un campo —como por ejemplo el campo educativo o el campo artístico — un campo no se identifica sin más con la red de relaciones en que los individuos participan, sino que se define estructural y formalmente por las relaciones objetivas entre las propiedades y las trayectorias de los mismos.  De la manera que quienes tienen mayor tiempo en el equipo, también han sido dotados de mayor capital simbólico y social para juzgar a “los nuevos”.
En “Tan sólo un cuento de fútbol”, un muchachito humilde es invitado a jugar, por ausencia de jugadores, pero no posee capital social ni simbólico, al principio,  para el resto del equipo, de mayor trayectoria, que lo mira de reojo por ser “flaquito, chueco, morocho y petisito”, sin embargo mete un gol al equipo contrario y afirma su identidad en el partido.  Ramia, anota el poema de Ángel Cappa:
El fútbol le permitía/ y le sigue permitiendo/a un tipo de barrio/tener algo que a los pobres/ les arrebatan desde la cuna: el orgullo/Es decir, yo a partir/de una pelota de fútbol/soy alguien, /en el sentido profundo. /Me gano Así el respeto mío/y el de la gente” (Ramia, 2011:19).
Al final este jovencito dirá al narrador nombrarse  Diego y ser llamado “pelusa” con clara alusión al crack de Argentina.
Algo similar sucede en el cuento “El año del mundial” donde Sebastián Ramia hace mención a los manejos políticos del fútbol que se confabulan para favorecer a los equipos de los países más poderosos en capital económico en la semiósfera de nivel internacional: “el movimiento del fútbol mueve anualmente 250.000 millones de dólares. La mayor empresa del mundo es General Motors, que factura 170.000 millones  de dólares…” (Ramia, 2011: 54), palabras que pronuncia el presidente de la FIFA, allá por los años 94, donde el poderío económico de los países del primer mundo –según Ramia- hace sus tejemanejes al interior de la cancha e inventa el doping positivo de Maradona en este año, así como interviene en el “misterioso” accidente automovilístico de Pelé en 2007; lo que no impide que Brasil gane en 2006 y que en un futuro 2014 (imaginado por el autor) Cuba venza a Estados Unidos en la final: Lo que demuestra que el mito maradoniano sigue presente en la capacidad de que el campo “futbolero”, a nivel internacional, sea independiente a los bajos recursos de capital económico.


Entretiempo…
Cabe, entonces, preguntarse: ¿cómo el fútbol en la construcción literaria de la desigualdad económica, logra revertir las condiciones negativas de acceso a capital en la semiósfera superior en que se mueven?
Como herramienta conceptual para juzgar el panorama, podemos recuperar la noción de “estrategias de reproducción social” (también propuestas por Bourdieu) que no están completamente determinadas por factores estructurales, pero tampoco son el mero resultado de una libre elección individual, sino que conjugan ambas cosas: 1) las condiciones estructurales objetivas que operan como límite y 2) las condiciones estructurales subjetivas que operan como márgenes de posibilidad (V. Pavcovich, 2011: 24-28). Este concepto no acerca hacia la comprensión de los sectores pobres no desde lo que les falta, sino desde lo que poseen, una gama de recursos económicos, culturales y simbólicos, que les permite (pese a sus carencias) desarrollar diferentes posibilidades de inversión y reconversión, según los momentos históricos en que realizan sus apuestas.
Pero abramos de vuelta la cancha y veamos cómo estas apuestas y estrategias se desplazan en la representación literaria de la marginalidad en el cuarteto.


Segundo tiempo…
Principalmente nos centraremos en la representación de La Mona como personaje marginal que se construye en una “leyenda” a partir de su origen humilde y ascensión, al igual que el “mito maradoniano”.
En “El Marginal” el yo lírico en primera persona, identificable con la figura del cantante para su público, se constituye como el héroe de las clases populares que es “marginado” por formar parte de la clase popular, en un momento  (1995) en que los procesos de pauperización del menemismo habían tenido tales efectos, sobre todo para la clase obrera[2].
Su construcción mítica se refuerza además por el nombre de uno de sus cds. “Una leyenda en pie”. Al interior del campo, La Mona (y todo su aparato comercial) utilizan la figura del marginal para ascender espacialmente en el campo musical a través de los efectos de un capital simbólico que les permite a sus adeptos, muchos de ellos socialmente humildes como señala Hepp, identificarse con sus letras y asistir a sus bailes y/o comprar sus cds.
Cuando el “yo lírico” se configura como un ladrón, reaparece la construcción mítica del pobre oprimido por el poder corrupto que es una tradición fuertemente arraigada en la clase popular y que en literatura tiene una larga tradición desde el Martín Fierro, Juan Moreira y otros[3].
El pobre, de esta manera (así sea además o no un delincuente) representa mediante la figura del “ladrón noble” (el pobre que roba al rico) la injusticia que recae sobre su persona a raíz de la indiferencia del Estado y la desigualdad en la distribución económica de los recursos del país.
De la manera que La Mona y el aparato comercial que lo acompaña utilizan la figura del marginal estratégicamente para adquirir capital simbólico y social y materializarlo en efectos de capital económico, hacia el interior del campo musical; pero además para legitimar la construcción de su leyenda en la semiósfera social que constituye gran parte de su público consumidor. Con lo cual, la construcción del marginal constituye una estrategia discursiva en el campo de la música popular: Llamamos así a las operaciones discursivas tendientes a buscar la aprobación de lo dicho en los espacios legitimantes (público consumidor, pares, sectores influenciables de la política, academia, etc.) y a producir en la sociedad donde inscribe el discurso el impacto deseado. Recordemos que:

“las estrategias son procedimientos locucionarios o paraverbales -espontáneos o calculados- mediante los cuales el enunciador organiza y modaliza la enunciación y los enunciados, con el objetivo de generar o potenciar la fuerza ilocucionaria, tendiendo a producir determinado efecto perlocucionario” (Verdugo, 1994: 130).


Tiempo suplementario…
Pero veamos ahora qué ocurre ahora en el campo literario cordobés cuando se habla de marginalidad.  Podemos decir que es el cuarteto una “literatura marginal” con respecto al canon literario.  Hay quienes incluso dudan de la condición de “literatura” del cuarteto. Este género, al igual que la cumbia por ejemplo, se caracteriza  por la simplicidad de sus letras y porque es un objeto de consumo actual para las clases más humildes (aunque no sólo  para ellas) de nuestra sociedad.
¿Excluye esta “simplicidad” o falta de “adorno simbólico” de las canciones de resto de producciones discursivas que conforman la literatura cordobesa? Creemos que no, pues adoptar esta posición sería –según Grignon y Passeron- caer en una postura miserabilista y a la vez legitimista hacia la cultura popular: Por un lado analizar  estos textos desde el eje de comparación de relatos más elaborados que no son consumidos por este “público popular” (de clase social humilde y u originariamente obrera, que según Hepp, constituye desde los 90 la mayor parte de su público) y, en segundo lugar, analizar esta producción desde lo “que le falta” y no positivamente, a partir de lo que posee.
Sin embargo, creemos, a manera de hipótesis que esta “marginalidad” del cuarteto con respecto al “canon literario”  del campo de la literatura cordobesa y argentina es también una estrategia  del género para subsistir en el mercado y continuar siendo objeto de consumo de las clases populares que, al fin y al cabo, podrán estar seguras de que sus sentidos más profundos no serán tergiversados y podrán seguirle ofreciendo un objeto de resistencia simbólica frente al poder hegemónico. ¿Querrían estas literaturas  como la cumbia y el cuarteto, dejar de ser “marginales”, lo que, por ejemplo, ocurrió con el tango? Desde la óptica económica del campo de la música popular, consideramos que no. Aunque, por supuesto, como toda hipótesis aún está abierta a la discusión.
Como podemos ver, la literatura cordobesa hace uso de la figura del marginal con diferentes estrategias que pueden ser analizadas tanto al interior de los textos como encuadrándolos en el campo superior de la literatura cordobesa. ¿Y qué es la literatura cordobesa? Creemos que es lo que forma parte de un sistema literario que excede lo simplemente “estudiado” canonizado e incluido en los apuntes de las cátedras académicas, aunque este ensayo, paradójicamente, contribuye a suplir esa falta, con respecto al cuarteto, pero todavía queda mucho por dirimir y analizar al interior del campo y el final queda abierto…


Bibliografía:
 ALABARCES, Pablo. Fútbol y Patria. Prometeo Libros. 2007. Bs. As. Disponible en:http://www.nacio.unlp.edu.ar/claudio/af/futbol_y_patria.pdf
GRIGNON, Claude y PASSERON, Jean Claude (1989): Lo culto y lo popular, miserabilismo y populismo en sociología y literatura. Ed. Nueva Visión, Bs. As.
HEPP, Osvaldo T (1981): La soledad de los cuartetos. Editorial Letra. Córdoba.
JIMÉNEZ, Carlos (*) Selección de temas.
MARETTO, Adolfo (2006). El Zonda. Una historia de barrio ¡a la cordobesa! Ediciones del Boulevard. Córdoba
LOTMAN, M. Luri. (2000). La semiósfera: semiótica de las artes y de la cultura. Desiderio Navarro Editorial.
PAVCOVICH, Paula.  (2011). El barrio, lo social hecho espacio, Villa María, Eduvim. Cba.
RAMIA, Ángel Sebastián (2011). Devuelvan la pelota. La tía Producciones Editorial. Córdoba.
SÁNCHEZ DROMUNDO, R. A. (2007). La teoría de los campos de Bourdieu, como esquema teórico de análisis del proceso de graduación en posgrado. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 9 (1).Consultado el 20/08/12.
VERDUGO, Íber H. (1994) Las estrategias de discurso. Universidad Nacional de Córdoba.

CITAR ESTE ARTÍCULO.

VALLE, Mariana (2012) "Abriendo el campo: Apuestas y estrategias discursivas en la literatura cordobesa sobre la marginalidad". Texto presentado como ponencia para las XVII Jornadas de Literatura (creación y conocimiento) desde la cultura popular. Disponible en el sitio web www.ladoctaliteraria.blogspot.com, consultado el...(agregar fecha de la consulta).




[1] Mariana Celeste Valle. CIFFyH, UNC-Conicet. DNI 31868212

[2] “Si, mi viejo era muy pobre/ y no tenía pa´ darme de comer, /Dejé segundo grado /y tuve que salir a trabajar /Sí, a veces yo hago changas/ Y otras soy peón de albañil, /Pues no me dan trabajo/ si no soy perito mercantil /La sociedad dice que soy un marginado más, /la misma que me usa, para poder escalar /…”
[3] “Tanto tiempo sin trabajo, y con hambre mi familia/Algo tenía que encontrar, cuando acabe el/día Mi familia comerá puchero de/gallina La misma que yo robé, en la otra
esquina. / No, precisamente a comer, llego la policía/Me llevaron detenido, unos cuantos días Y/después de un largo sermón, la/ condena viene Me asentaron cinco años, por/ ser mala gente./Cárcel a un valiente, que la vida fue a/enfrentar. Cárcel a un valiente, por hambre/ha tenido que robar No digan que somos iguales/Cuando un delito hay que pagar Los chorros de/guantes blancos /Salen por la puerta de atrás.”

miércoles, 8 de agosto de 2012

Fútbol y Nación





Entrevista a Adolfo Maretto, autor de “El Zonda”


Mariana: Yo hago una homología entre “nación” y “fútbol” en el Zonda. Pienso que El zonda reformula los paradigmas sarmientos de “Civilización y Barbarie”, por ejemplo, porque los que comienzan el equipo son los de “abajo” que deciden o no aceptar a “los de arriba”. Por ejemplo, el Negro Tuco decide si los gringuitos Weber pueden jugar o no…

Adolfo: Los gringos Weber llegan a un barrio que hoy no es lo que era (se refiere a Alto Alberdi). Estamos hablando de los años sesenta y pico, eran casi barrancas las que lo conformaban y  llegaron los gringos Weber de ojos claros, rubios, de apellido alemán,  a un barrio de criollos entonces te podés imaginar como llamaron la atención y tuvieron que ganarse el espacio. Después fueron el centro de atracción. Pero todo el desafío pasaba por la pelota…

Mariana: Me recuerda al MF[1], la desconfianza del Negro Tuco ante ellos, “esos gringos no saben trabajar”, dice el gaucho y el Negro Tuco piensa que no saben jugar al fútbol, hay toda una reelaboración del paradigma de Sarmiento…

Adolfo: Es que en realidad siempre hablamos de marginación o se margina a los blancos o se margina a los negros. Ellos afirman que son “los del bajo” y después se juntaron con “los del alto”, que vivían de la Av. Colón para arriba, fronteras espaciales que socialmente marcan las diferencias y toda la unión se hace a través del fútbol.

Mariana: En cierta manera se renovaba la tensión entre los nativos, “los de abajo” y los “nuevos” o los “recién llegados” –los extranjeros- que podemos ver en el MF. Los del “bajo” fundaron la Nación –así como podemos pensarlo de Argentina- pero no son la minoría poderosa la que decide quien ingresa sino esos mismos del “bajo”. El fútbol supera las diferencias sociales, ¿tiene una misión salvadora el fútbol?

Adolfo: Yo creo que para ellos sí, no sé si salvadora, pero rescatadora. A mí me emociona cuando les pregunto a ellos que ya fundan canas.  Popín me dice “para mí El Zonda significa todo”. El zonda es algo virtual, pero que los mantuvo unidos toda la vida. Para Raulín “El Zonda es y ha sido una cooperativa de sentimiento”, es decir, son los personajes vivos y el espíritu del barrio

Mariana: Pero a veces el fútbol también reproduce la discriminación…

Adolfo: Ellos decían “Para entrar al Zonda había códigos muy fuertes”, pero El Zonda fue creciendo por diversas células. Estaban los Gringuitos Weber que se unen con el Negro Tuco, los primos del negro Tuco y empiezan a jugar contra los del “alto”, que eran muchos, y veían que los del alto venían a jugar al “bajo”, no iban los del bajo a jugar en lo del “alto”, los ingresaron “¿no quieren venir a jugar con nosotros?”. Y ahí ya le hicieron frente a los otros barrios… entonces había mucha selección, yo no sé si marginalización sino selección, en este caso. No cualquiera pertenece “al Zonda” son códigos que manejan y han manejado toda la vida. Y así se suma Petaco, siendo el arquero del equipo contrario cuando hay una pelea campal con el equipo contrario donde Petaco se pone a favor de ellos y ese es un código para sumarlo al equipo. Jugar en El Zonda era ser una persona confiable, pertenecer al grupo. No se podía jugar en El Zonda y no pertenecer.

Mariana: Eso refuerza mi idea de nación porque habitar o pertenecer al Suelo Argentino-Zonda implica tener un sentido de pertenencia, no sólo estar. Lo dice la constitución no es transcurrir o simplemente trabajar, para un extranjero, sino habitar y apropiarse de un sentimiento de argentinidad[2].
Hay un episodio donde se dice que El Nito Agüero, habitaba una zona de “malvivir” pero se lo acepta por su destreza en el arco, ¿se puede establecer un paralelismo con quienes habitan estas zonas y brindan protección al Estado como policías?

Adolfo: Yo no lo veo así, creo que la gran protectora del grupo era La Gorda Dolly y después se van formando caudillos: Los Weber, pero el Pato Weber, el Negro Tuco. Al Nito Agüero lo suman porque hacía era un reparto por ahí y era muy gracioso y tenía mucha destreza física, pero no servía mucho para él fútbol. Sin embargo, tiró la bicicleta y se metió al arco, a jugar.
Yo creo que la Gorda Dolly era la protección…

Mariana: ¿Y la Gorda Dolly que condición social tenía?

Adolfo:Eran clase media, obreros, socialmente humildes. Siempre preparaba mucha comida y tenía alguien más para comer y a dormir también. Nunca se supo cuántos vivían ahí porque vivían los hijos de ella, la Hilda que era una criada, el Negro Tuco, Petaco. Era la casa de todos.

Mariana: Alguna vez pensaste, o podés pensar ahora, que la Gorda Dolly era una “madre patria” para todos ellos…

Adolfo: Sí, yo creo que sí. Fue madre, esas madres malas que eran rectas y los querían muchos, los contenían muchos. Si a alguno lo dejaba la novia ella lo abrazaba. Si a otro lo echaban de la casa ella los recibía en la suya. Aunque después les pegaba unos retos… Ha sido la madre que muchos no tuvieron.

Mariana: Vos vas haciendo una homología con lo que sucede hasta aquí y la historia es bastante nefasta desde los 60 hasta ahora, con la dictadura de Onganía, la del 76, el “Cordobazo”, el menemismo... La Gorda Dolly parece una reivindicación de mito de Evita…

Adolfo: Sí, bueno la Gorda Dolly era peronista. Tenía esa cosa “peronacha”, era boca sucia, mandona, líder, recta y protectora, solidaria a muerte. Era capaz de dar la vida por los chicos. Si tenía que irse a las manos para proteger a alguno lo hacía.

Mariana: Y al final del libro se convierte en escritora…

Adolfo: Sí, lo encontramos muy prolijito en un cuaderno. Había que verla con el pucho en la boca amasando los tallarines y hay algo que me pasó muy lindo que es contar cómo en un barrio popular se toma la vida y la muerte. A la Gorda Dolly la velaron en su propia casa y los muchachos de El Zonda, al lado del cajón, riéndose a carcajadas porque contaban las historias y cómo la hacían renegar, con los hijos ahí…

Mariana: Vos hablás mucho del humor del cordobés, como una característica que lo define y para Bajtín ésta es una herramienta que tiene el pueblo para resistir, especialmente el pobre…

(…) En ese entorno social es una forma de sobrevivir: el fútbol y el humor…

Referencia teórica:

Bajtin, Mijaíl. La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento: el contexto de Francois Rabelais. Alianza Universidad. Madrid. 1989.
Alabarces, Pablo. Fútbol y Patria. Prometeo Libros. 2007. Bs. As. Disponible en: http://www.nacio.unlp.edu.ar/claudio/af/futbol_y_patria.pdf

Cómo citar este blog.
Valle, Mariana. "Fútbol y Nación: Entrevista a Adolfo Maretto, autor de El Zonda" en La docta Literaria, blog, disponible en http://ladoctaliteraria.blogspot.com.ar/2012/08/futbol-y-nacion.html , Córdoba, 2012.


http://ladoctaliteraria.blogspot.com.ar/2012/08/futbol-y-nacion.html

[1] Quiere decir Martín Fierro
[2] Ver Constitución Argentina

martes, 31 de julio de 2012

Villas, pobreza...Recuerdos

No dista mucho la novela  Chozas de Pablo Giordano de Un Guacho apellidado Paz, de José Luis Bigi o El Zonda de Adolfo Maretto. Las tres se internan en el escenario de la pobreza para narrar el trancurrir de los años de un personaje marginal que, en el caso de Maretto y de Giordano, concuerdan narrador y autor en una plena ilusión de realismo narrativo.
"Para mí fue salir del closet, contarme, decirle a todos que no fui el que veían, que no soy el que vieron, que la realidad no lo es, que la información es lo único que existe, si nos ponemos científicos.", dice Giordano.
Maretto y Giordano apelan por momentos a cuadros costumbristas de la villa. Tal vez el primero, con cierta calidez e inocencia juvenil que no deja ver la violencia de las villas o de los entornos de gran pobreza, tal vez el segundo hábilmente condensa violencia, realismo e incocencia en sus recuerdos de las "chozas", según él "Un barrio de clase media, media-baja que comienza a poblarse y construir sus tapias a mediados de los ochenta en un pueblo del interior provincial mediterráneo".
Maretto, en varios pasajes, me recuerda al genial Azor Grimaut, quien con un humor narra , pintoresquistamente,la vida de personajes marginales en una galería singular, ya sea en Ancua o Cordobeseando. 
Para Bibiana Eguía, "La referencia textual espacio remite (durante esta década menemista) a la del propio autor. Esto, en Córdoba no se muestra como un procedimiento ganado. Córdoba, como ciudad, es un espacio con nombre negado (...) Por ejemplo Una luz muy lejana de Daniel Moyano (republicada a fines de los 80)... remite a la los barrios de la periferia cordobesa, pero no la nombra..." (Eguía, 2011: 56)
Giordano, narra su futuro pasaje a la vida de adulto-escritor. ¿Qué es escribir? Para el narrador-autor adolescente de su novela "Escribir es no saber vivir, masticar la vida como un perro a un trapo, hacernos un agujero para olernos por dentro (...). "Olerse por dentro" en un "laberinto de espejos rotos" es narrarse íntimamente, en el absurdo del contexto menemista (empezó a escribir esta novela en el 94) .
La violencia del pobre es silenciosa, se suceden golpes de estado, guerras, reemplazos de gobiernos y el pobre siempre está allí con su anecdotario mínimo, esperando que la  violencia del Estado sobre él ya no sea tan silenciosa ...

Bibliografía teórica de referencia:
Entrevista a Pablo Giordano
Eguía, Bibiana. " Claves de acceso a la literatura de Córdoba" en Memoria, Literatura y Política en Córdoba. Cuadernos de Investigación. Villa María. Eduvim. 2011.





domingo, 20 de mayo de 2012

ENTREVISTA AL CANTANTE Y ESCRITOR CORDOBÉS RAMIRO PROS (FRAGMENTOS)




Mariana: Tu posibilidad de ingresar al discurso literario, en este caso, es cierta estetización del marginal, de la pobreza, no mediante el realismo sucio o el miserabilismo (como otros autores) sino mediante el absurdo… En este sentido me parece que marginalizás un poco a la clase burguesa.
Ramiro. Sí. Es como dar vuelta las cosas un poco.


Mariana: ¿El humor es una forma de resistencia para el marginal en tu representación?

Ramiro:   Es un poco una toma de conciencia, ridiculizando a los demás. La generación nuestra viene de un desengaño tremendo, ya venimos con la tristeza incorporada, algunos los solucionan desde la falta total de compromiso a eso. Yo escribo desde la derrota, venimos desde la falta total de ideales (se refiere al menemismo), también hay como – ahora- una cierta obligación al compromisoEn muchos casos ese compromiso se limita a nombrar cosas u opiniones. Hay un aprovechamiento del vacío que traemos para querer hacernos sentir orgullos de cualquier contenido, porque hay una fuerte necesidad de pertenencia. La falta de compromiso es una pertenencia, y a su vez el compromiso impuesto es otra. Lo que hay que desarrollar con la conciencia es un compromiso profundo, que al reconocer el pasado reconozca su esencia, no su cáscara, que ese conocimiento libere en vez de enjaular.

Mariana: ¿Qué opinión tenés del gobierno?

Ramiro: No estoy inserto en un partido, pero tengo alegría de algunas cosas.  Apoyo cosas que coinciden con el gobierno porque sé que son mérito de largas luchas y no de un poder en particular. Como anarquista que quisiera ser zurdo tengo una crítica muy fuerte a todo tipo de progresismo.

Mariana: Tus textos son muy visuales y dinámicos…

Ramiro: A mí tampoco me gusta esta nueva narrativa donde, de repente, está el tipo sentado, y no pasó nada en el relato, donde el narrador interviene para comentar y me parece que convoca menos a los lectores a que hagan su  interpretación de los hechos.  Sin embargo, yo pienso que el autor tiene que hacerse cargo de su trabajo y no lavarse las manos describiendo acciones para que el lector se las ingenie solo si es que quiere deducir ideas de eso. Antes (cuando hacía haikus) no me importaba dejar colgado al lector o no, pero ahora sí me importa. O sea que el dinamismo estaba en primer plano. Ahora trato de que esté al servicio de algo. Y no es una cuestión didáctica. Puede ser el delirio más grande pero se coloca al lector en ese delirio, no se lo discrimina.

Mariana: Es llamativa la representación del marginal que hacés en “Chaplin”. Me gusta aquél  poema donde el hijo ve a un marginal en el colectivo y le cuenta a la madre que vio a Chaplin y ésta no le cree (1)
Ramiro: Es cruel ese texto. Una generación le transmite a la otra su crueldad. Lo podés abordar con humor, pero es algo tráfico lo que se está tratando. Demuestra la hipocresía de la burguesía. De cómo el tipo pudo ser famoso, pero al no encajar en la sociedad no existe simplemente, es una caricatura. Me gusta mucho Chaplin, por eso, es una figura tragicómica que ironiza situaciones trágicas. Son los antihéroes, como El Chavo del 8.  Son personajes mínimos, son tipos que, por lo menos por la fuerza no van a ganar…


Ramiro: ¿El escritor es un poco el bohemio, como Chaplin?

Mariana:Yo nunca he sido rico, ni voy a serlo nunca, pero podría tener un trabajo "como cualquier otro", es una elección de vida.Yo me siento como el  Chaplin del poema, pero no me gusta querer ocupar el lugar del “otro”, me parece mal, victimizarse.  No me gusta la demagogia.

Mariana: Me parece muy interesante tu obra, por el tratamiento “absurdo” que le das a esas situaciones cotidianas:

Ramiro: No me sale de otra manera, una manera “seria”, bufonesca, eso tiene que ver con el absurdo que decís en mis cuentos, pero también tiene que ver con una manera de ver la realidad. Para realista ya tenemos las cosas en sí mismas. Yo creo que el realismo como método es irreal, la pretensión de objetividad no es posible, siempre hay una subjetividad. Me parece injusto. Con respecto a lo absurdo, la manera que yo encuentro de enfocar las cosas, es exagerándolas, en cierta forma burlesca, sarcástica.


Mariana: A través de los juegos fonéticos designas lo que las palabras no pueden decir.

Ramiro: No lo analizo, son juegos que hago. En Sobra Compacta estaba recién trabajando sobre las herramientas, en realidad siempre hay denuncias a cuestiones sociales, pero me parece que se van tratando de pulir y a lo mejor no había pasado yo por la experiencia de la explotación, de andar en la calle, cosas reales que me fueron pasando en esos momentos. Pero hoy está en primer momento lo que estoy diciendo, no la forma.


Mariana: ¿Cuál es la posición del artista con respecto a la función social?
Ramiro: Es largo el asunto de la función. Empieza por tener que escribir y sigue por hacer visible una denuncia a través de esa escritura. Y continúa. Hay que pedirlo todo y darlo todo.

Mariana: ¿Qué pensás del mecanismo de venta de las editoriales independientes?, ¿se puede vivir de esto?
Ramiro: Tengo amigos que viven de esto, uno de ellos vende los libros en bares todas las noches, es posible hacerlo. No compra sus propios derechos de autor, pero los fabrica en su casa y los sale a vender. Es todo un circuito.  Incluso creo que ganamos más así que los que estamos en las editoriales grandes . Ante todo me parece bien que las cosas se difundan aunque no den guita.

RECOMIENDO LEER: MOCO SIEMBRO, LUNA BROTA DE RAMIRO PROS
Y PARA LOS OÍDOS, ESCUCHAR LAS CANCIONES PARA CARNE DE CAÑÓN